El manual de la buena esposa: una película que nos recuerda que nuestros derechos no están garantizados

En un mundo como el nuestro, donde el caos y el modernismo parecen tomar el control, podría parecer natural que, al tener que elegir un camino, una actriz optara por Hollywood. Sin embargo, no siempre es así.
Juliette Binoche, actriz francesa que ha desarrollado gran parte de su carrera en el cine de su país, considera que es una mujer «bendecida» por haber tenido una formación autónoma y por mantener siempre presente el cine de autor. Una elección que también le ha permitido participar en historias que abordan temas sociales que siguen siendo importantes en la actualidad.
Y es que, mientras algunas mujeres continúan luchando por conquistar espacios, recientemente hemos visto cómo gana visibilidad el movimiento denominado tradwife, especialmente en Estados Unidos. Esta tendencia reivindica los roles tradicionales de género y, en algunas de sus expresiones, promueve que las mujeres cedan decisiones políticas, como el voto, a sus esposos.
Después de tantos años de lucha para ser reconocidas como sujetos políticos, resulta preocupante que estas ideas vuelvan a generar controversia. Pero Simone de Beauvoir ya nos lo había advertido:
«No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida».
Y precisamente una película francesa nos recuerda por qué estas palabras siguen siendo relevantes. El manual de la buena esposa, protagonizada por Juliette Binoche, nos transporta a los años de transformación social que rodearon las revueltas de mayo de 1968 y el surgimiento del Movimiento de Liberación de las Mujeres (MLF) en Francia. Una época en la que las reivindicaciones feministas iban mucho más allá del derecho al voto: también incluían la anticoncepción, el aborto, la liberación sexual y el cuestionamiento de la estructura familiar tradicional.

La película sigue a Paulette Van der Beck, interpretada por Binoche, quien dirige una escuela para amas de casa. Allí, las jóvenes aprenden todas las tareas necesarias para «hacer feliz a un esposo y mantener las manos ocupadas para ahuyentar a las malas ideas».
Sin embargo, todo cambia cuando su marido fallece repentinamente, dejándola en la bancarrota y obligándola a hacerse cargo de su cuñada, a quien siempre había protegido. En medio de esta situación, Paulette comienza a enfrentarse a una vida que nunca se había permitido imaginar. Y, mientras intenta salir adelante, descubre algo fundamental: el apoyo de otras mujeres puede convertirse en una fuerza capaz de transformar su vida.
A lo largo de la historia, Paulette experimenta cambios que, aunque hoy podrían parecernos cotidianos, representan una verdadera conquista para ella: tener una cuenta bancaria a su nombre, descubrir el placer sexual sin sentirse culpable, vestirse con comodidad y construir una relación de confianza con su cuñada. La aparición de un antiguo amor también la lleva a cuestionarse si merece ser querida por lo que es y no únicamente por lo que puede ofrecer a los demás.

Pero la película no se limita a contar la historia de Paulette. También nos presenta a un grupo de jóvenes que todavía están descubriendo quiénes son y qué quieren para sus vidas: si desean enamorarse, explorar su sexualidad o encontrar un lugar propio en la sociedad. Todas ellas, a su manera, comienzan a cuestionar el futuro que otros han elegido por ellas.
Por eso, te recomiendo El manual de la buena esposa. Porque, a veces, necesitamos recordar lo mucho que hemos avanzado, pero también lo que todavía queda por conquistar. Nuestros derechos como mujeres no deben darse por sentados ni ser pisoteados en nombre de la tradición.
Aquí te dejo el tráiler. Que no se nos olvide que, cuando una mujer empieza a cuestionar el lugar que le han asignado, también puede abrirle el camino a muchas otras.



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