Defender la tierra en México es un acto feminista: La Reserva
- Aranza Gutiérrez
- 15 ene
- 2 Min. de lectura

En un contexto donde agricultoras, agricultores y comunidades campesinas alzan la voz frente al pago injusto de sus cosechas( como el café) y el abandono sistemático al campo, llega La Reserva, la ópera prima de Pablo Pérez Lombardini.
Un filme que no solo nos recuerda que las manos que cultivan son indispensables para sostener nuestro país, sino que también pone en el centro algo que históricamente se ha invisibilizado: detrás de la defensa del territorio hay mujeres que cuidan, siembran y resisten, muchas veces sin recibir una retribución justa por su trabajo y asumiendo riesgos constantes.
Antes de entrar a fondo, vale la pena hablar de la historia. La Reserva gira en torno a Julia, una guardabosques en Chiapas que lucha contra la tala ilegal en una reserva natural.
Aunque se trata de una ficción, la película está atravesada por historias reales de personas defensoras del medio ambiente que enfrentan amenazas constantes por proteger la tierra, en un contexto donde el campo no solo es explotado, sino también precarizado.
Y ahí es donde la película adquiere una fuerza particular. Julia no solo es interpretada por Carolina Guzmán, ella encarna la defensa del territorio porque, en la vida real, cuida la reserva donde vive su comunidad. No actúa la resistencia, la vive. Como miles de mujeres en México que sostienen la vida desde el campo, desde la organización comunitaria y desde el cuidado cotidiano de la tierra, aun cuando su trabajo es mal pagado o directamente ignorado.
En México, defender el territorio también es un acto profundamente femenino. Las mujeres siembran, protegen y resisten mientras enfrentan despojo, violencia y amenazas. Nuestro país es uno de los más peligrosos para las personas defensoras ambientales, y esa realidad atraviesa cada plano de la película. Por eso La Reserva no es solo una historia sobre la naturaleza: es un recordatorio urgente de a quiénes estamos dejando solas y bajo qué condiciones están sosteniendo lo que nos alimenta.
Hablar de esta película es también hablar de memoria, de justicia y de la necesidad de cuidar a quienes cuidan lo que nos sostiene. Porque sin ellas, sin esas mujeres que defienden la tierra, trabajan el campo y exigen un trato justo, no hay futuro posible.



Comentarios