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Conspiración y deseo femenino: The Handmaiden de Park Chan-wook

The Handmaiden
The Handmaiden. Créditos: Fotogramas.

En estas no vacaciones, y después de volver a ver Oldboy y el tráiler del nuevo filme de Park Chan-wook, me sumergí otra vez en su cine. Más allá de la violencia que atraviesa su filmografía, hubo algo que volvió a llamarme la atención: la complejidad de sus personajes femeninos. The Handmaiden fue la confirmación.


The Handmaiden es, ante todo, una historia sobre mujeres atrapadas por el patriarcado que aprenden a conspirar entre ellas, a cuidarse y a desearse. No desde la inocencia, sino desde la astucia. Y en una interpretación muy personal, creo que es lo que buscaba Park Chan-wook. Se nota en cada giro, en cada engaño, en cada pacto silencioso entre sus protagonistas.


Pero la película también carga una tensión inevitable. Es una historia de amor lésbico filmada por un director heterosexual. Y esa pregunta, incómoda pero necesaria, persiste a lo largo de todo el filme: ¿estamos frente a una representación del deseo femenino o ante una fantasía masculina? Como ocurre en The Duke of Burgundy o Blue Is the Warmest Color, la duda nunca se disipa del todo.


Adèle Exarchopoulos en Blue is the Warmest Color
Blue Is the Warmest Color de Abdellatif Kechiche. Créditos: MUBI.

Aquí el origen importa. The Handmaiden adapta Fingersmith, la novela de Sarah Waters, una autora profundamente interesada en imaginar espacios donde las mujeres puedan existir lejos de miradas vigilantes. A esto se suma un elemento clave: el guion fue coescrito con la surcoreana Jeong Seo-kyeong, lo que complejiza, y enriquece, la mirada de la película.


Las escenas sexuales, por ejemplo, dividieron a la crítica. Son explícitas, sí, pero también extrañamente incómodas. Hay momentos en los que el filme parece invitar al placer, solo para sacarte de él segundos después. Nada aquí es placer “limpio”: hay exageración, primeros planos excesivos, frases que rozan lo cómico. El deseo se construye para luego ser cuestionado.


Chan-wook nos da placer, pero solo de forma reflexiva. Como si dijera: míralo, disfrútalo… y pregúntate por qué.


Sí, es una película dirigida por un hombre. Pero también es una obra sobre mujeres que se apropian del deseo, lo usan, lo distorsionan y lo convierten en una herramienta de escape.


Imperfecta. Incómoda. Y necesaria.


Te dejo el nuevo tráiler de No Other Choice.




 
 
 

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