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¿Por qué seguimos volviendo a The Holiday de Nancy Meyers?

Jude Law y Cameron Díaz.
The Holiday. Créditos: Prime Video.

The Holiday es una de mis películas navideñas favoritas. Y mientras buscaba información para escribir este post, me encontré con una lectura feminista que señalaba cómo la película siempre termina regresando a lo romántico.


Y puede que ahí haya algo de verdad. Pero también me quedé pensando en otra cosa: en cómo, a veces, pareciera que enamorarse profundamente se vuelve casi una falta. Como si el amor invalidara cualquier discurso sobre autonomía o crecimiento personal. Desde ahí quiero mirar con más calma a Amanda e Iris.


En Iris, ese proceso es evidente. Iris comienza la película ocupando un lugar secundario, tanto en su trabajo como en sus vínculos. Minimiza su dolor, justifica ausencias, se conforma con migajas emocionales. Su viaje no es solo geográfico, es interno: aprender a nombrar su propio valor. A reconocerse digna de amor, sí, pero también de respeto, de amistad, de presencia. Su relación con Arthur es clave en ese sentido: alguien que la ve, que la escucha, que la valida sin pedirle nada a cambio. El romance llega después, pero no es el motor del cambio.


Kate Winslet en The Holiday.
Kate Winslet como Iris Simpkins.

Amanda, por su parte, enfrenta algo distinto. Su arco no pasa por “encontrar el amor”, sino por permitirse sentir. Acostumbrada a controlar todo, su trabajo, su imagen, incluso sus emociones. Amanda llega a un punto donde esa coraza ya no la protege, solo la aísla. Su proceso tiene que ver con detenerse, con no tener todas las respuestas, con habitar emociones que había mantenido a raya. Llorar, perder el control, dejarse cuidar.

Viendo a Iris y a Amanda, pensé en conversaciones más amplias. En cómo muchas veces se cuestiona a mujeres que hablan de autonomía y, al mismo tiempo, se permiten decir que el amor las sostiene. Como si una cosa anulara automáticamente a la otra.


Cameron Díaz en The Holiday.
Cameron Díaz en The Holiday.

En The Holiday, al menos para mí, el amor aparece en el camino, sí, pero no borra ese proceso.


Quizá no todas las lecturas feministas tienen que llevarnos al mismo lugar.Quizá también está bien permitirnos historias donde el crecimiento personal y el amor

conviven, se contradicen y se acompañan.Y claro, quizá también estoy mal.

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